sábado, 15 de enero de 2011

Silencio

El silencio me hace carecer… y es que, irremediablemente, no puedo ignorarlo. Siento el hueco en el estómago y no es por sentirme mal… no así. Hablémonos en sueños, veámonos en donde no hay prejuicios, no hay secretos… Toma mi mano pero no reniegues mis ojos… 
     El reloj marca las 12:45, serie consecutiva interrumpida irónicamente por el elemento mismo que la une como concepto. A veces se habla del Dilema del Erizo… nuestra naturaleza como nuestra propia merma…  pero yo no hablo así… ya no… tanto.
     Somos juguetes del destino pero somos el destino mismo. No tengo miedo... no de mí…
     Mirémonos las almas y abracémoslas; démosles calor y no fallémosles que tenemos muchas letras por escribir… cualquiera que sea la tinta, siempre y cuando sea nuestra y sea artífice de nuestra propia luz.
     Contigo; siempre, hasta con los ojos cerrados.


“El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.”
- Jorge Luis Borges

sábado, 1 de enero de 2011

R


Tú te lo ganaste hoy... y es que... aunque mi celular timbre incesante anunciándome tus palabras más que las de cualquier otra persona, mi labor está aquí y ahora... En dónde estoy contigo, gracias a ti... gracias a lo que fuiste, eres y serás. Eres el parte aguas del que corren mis escritos, el nombre que me repito entre sueños, las letras que se roban tus ojos y los suspiros que me robas en consciencia inconsciente... She's so unaware...
     Hay maneras de decir las cosas y estoy seguro de que yo no las conozco, pero así me haces hacer, como tú sabes, como tú eres. A veces siento miedo... pero ya no le tengo miedo a nada... no así, ahora sólo sé que hay que respirar y vivir, esperando que me levante al día siguiente y tal vez... sólo tal vez estén ahí tus letras, conmigo, recíprocas como las mías en tus lienzos.
     Déjame estar, como ese día de dos dígitos, sentado entre la oscuridad, viendo tus dos pupilas, tan vivas, tan cálidas, tan cerca y tan lejos... con la mecha entre las manos, sin saber aún ninguno que ambos portábamos la dinamita... destinados a ser como dos grandes explosiones en el cielo... o sólo una.
     Todavía recuerdo el aroma del crimen… como si hubiera sido ayer… como si fuera siempre…