El silencio me hace carecer… y es que, irremediablemente, no puedo ignorarlo. Siento el hueco en el estómago y no es por sentirme mal… no así. Hablémonos en sueños, veámonos en donde no hay prejuicios, no hay secretos… Toma mi mano pero no reniegues mis ojos…
El reloj marca las 12:45, serie consecutiva interrumpida irónicamente por el elemento mismo que la une como concepto. A veces se habla del Dilema del Erizo… nuestra naturaleza como nuestra propia merma… pero yo no hablo así… ya no… tanto.
Somos juguetes del destino pero somos el destino mismo. No tengo miedo... no de mí…
Mirémonos las almas y abracémoslas; démosles calor y no fallémosles que tenemos muchas letras por escribir… cualquiera que sea la tinta, siempre y cuando sea nuestra y sea artífice de nuestra propia luz.
Contigo; siempre, hasta con los ojos cerrados.
“El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.”
- Jorge Luis Borges
