Dispara... le grité rotundo; no podía soportar que me tuviera clemencia... no es mi estilo... Esto es a matar o morir… le dije casi violento y la vi con la mirada más pesada que tenía por esos días. Sólo reía...
Desde el fondo del pasillo me observaba, sórdida y perdida entre los canales de su inconsciente, con la intensidad de sus pasiones consumiéndole la realidad y con el corazón desenfundado... un titilante foco de 60w nos iluminaba...
Taciturnos como siempre... / Rogar, nunca... / Me decepcionaría mucho...
Levanté la mirada; en la suya... sólo ella, exuberante, exacerbante, desde el fondo del alma hipertrofiada y haciendo gala de la gracia que la distingue... distinguía...
