Intuición relativa: Fuego en el alma. La soledad finita del desdén temporal desquebrajante me destrozó todos los fragmentos de alma que permanecían al resguardo de la luz, de la realidad. El amanecer de realidades perpetuas desintegró mi voluntad agraciada y me mostró que soy más débil que el destino.
A través de la existencia...
Dentro de la existencia...
Lente discorde, incompatibilidad subjetiva. Me demuestras con tu prerrogativa el frio encandecer que incita a nuestros cuerpos. Beso marchito contemplativo; no niego ni afirmo; ocasión premeditada y contraída, última ocasión ocurrida, primera acción decidida. En la negación y la promesa de tus ojos hacia los míos, viceversa, respeto mutuo asesino, frio hilo invasivo, corrosivo. La columna vertebral es destrozada por el eléctrico vacío, por el árido destino.
Tomé tu alma en el acto, me despoje de la mía… sin tacto: cuerpos vacíos cotidianos. En la ausencia existió plenitud y sin premeditación erótica efectiva, la lejanía nos juntó como nunca... cerca… pero tan lejos como al principio.
