El ser interior, lo interno; la parte intrínseca de nuestra persona, nuestra personalidad. Parte distinta, pero parte igual. Empezar con el principio, terminar con lo anterior. Nuestra sección pluscuamperfecta, el segmento perpetuo. La existencia que nos sigue y a la que seguimos al vivir dentro de nosotros mismos, al existir en subjetividad de forma externa al mundo, interna a nosotros, diferente.
Sentimos. Sentimos porque somos imperfectos, pero cada uno perfectible en sus propias fluctuaciones deficientes. Somos unas perfectas equivocaciones, unas erradas ecuaciones de igualdad, somos irrevocables...
Somos reales porque somos irreversibles. Existimos y ya... pero nunca lograremos existir, en ello radica nuestra perpetuidad, nuestra relevancia, y nuestra existencia subjetiva. Todos somos tan distintamente semejantes y tan indistinguiblemente diferentes.
Millones de explosiones nos habitan.
