domingo, 13 de diciembre de 2009

Relaciones de Producción

Producir, ese era mi trabajo. Una tras otras, producir incesantemente, como una urgencia híper latente. No ha de ser tan difícil imaginar una pequeña forma relativa al éxito basada en la mera y pura dedicación a la producción. Amaba mi trabajo.
     Aunque mi madre dijera que pasar papeles de una caja a otra no era considerado trabajar, yo era más que alegre y avivoso a la hora de realizar mi tarea; estaba constreñido a hacerla y la iba a realizar con gran orgullo y entrega, como en mi clase de historia de la secundaria, en donde sin chistar cumplía con todas mis obligaciones ante mi querido profesor, ya saben, lo normal, quedarse después de clases, dejarse tocar un poco, y si algún día se encontraba verdaderamente necesitado, pues darle un poco de sexo oral. No era tan difícil cuando uno encontraba la técnica correcta. Tenía talento para ello. Debí haberme dedicado a la prostitución mientras pude. Maldito trabajo.

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