martes, 15 de diciembre de 2009

Sólo 24

Te invité a pasar 24 horas. Solamente 24. Retomar nuestro pasado, aplicarlo a un presente, con la incertidumbre del futuro, y es que, serían sólo 24 horas; 24 horas en donde solamente importaríamos tú y yo, en donde juntos; los dos, ambos, de forma mutua, elegiríamos el destino que como par ambivalente hubiésemos de tener. 24 horas serían la fórmula. 24 horas restablecerían un nuevo fondo. Aplicarlo a la figura.
     Esperé tu respuesta por días, semanas y meses. Día tras día, a las 6 de la mañana me dirigía al buzón a esperar tu carta, con mis maletas en la mano, con las llaves del auto y con tu teléfono en marcado rápido. Tenía tu teléfono, sí, sin embargo era más poético así, de la forma tradicional, antigua. Siempre nos habíamos comunicado de esta manera, cuando era importante.
     ¿En qué momento me dejaste de escribir? ¿Hace cuantos años que escribo solo? Un buen día me levanté temprano, como siempre, y lo único que encontré entonces fue tu acta de defunción, arrojada por mi ventana, junto con un cuchillo y una nota que leía: "Porque yo también la amaba, como tú y otros más, pero la ingrata jamás escuchaba; solo se reía de los demás."

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