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sábado, 30 de octubre de 2010

Juegos... Días...

Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.

Nunca más entre complejidades me volveré vulnerable; quema... quema como el calor que te irradia por dentro y que me derrite por fuera; quema... quema como tu rostro frente al mío, retándome a ser... a hacer...
     Sin aludir a necesidades... extraño en cada entraña lo que nunca has representado pero me gustaría que representases, que fueses y entendieses; tú y la existencia, mi existencia; yo... tú y yo. Extraño tu ideal... la idea del ser y del hacer, de mi hacer y mi respuesta; consecuencia. No me quejo... tu existencia es aquella que me quema mientras me libera; tus espinas que me perforan el alma; espinas que no son tuyas... pero que yo ya he hecho mías...

Eres como esa pequeña luz que ilumina mi penumbra... la que me alivia... o me descubre ante los demonios de mi inconsciente.

sábado, 2 de enero de 2010

La pared

A quién engaño... felicidad no es lo que se ve en mi rostro, no. Es casi perfecta la máscara, es casi tan grande el silencio, casi efectivo... invisible... invencible... inmortal... 3 características que mi utópica imagen posee, 3 características que no distan más de ser mías que de ser de otros. Es distinto.
     Desde que supe que iba a entrar a la universidad me decidí, no más mi rostro al descubierto, no más palabras gratuitas, no más puertas abiertas y acceso a mi vulnerable ser. La pared. La pared me protege de los demás, me protege de las personas, pero desgraciadamente no me protege de mi mismo, es un arma de doble filo, y la odio, pero no podría vivir sin ella. No puedo vivir sin ella, que alguien lo entienda, o que lo entienda yo, que entienda como son las cosas y como deben de ser... Espera, piensa y di, no puedes hacer nada pero sabes que no vas a lamentarte por intentarlo, aunque al final causes mayor daño, a ti, a mí, a ella.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Pesadez

Incertidumbre. Eso es. Cuando la insoportable pesadez de mi propia vida consciente me invade, me refugio en mis escritos, el único lugar en donde la realidad no puede atacarme, en donde no puede adentrarse. Mis pensamientos están más seguros en un maldito papel que en mi propia mente.
     El destino juega conmigo y se burla de forma cruda y fría; sabe que lo entiendo, sabe que ya no solo veo a través de la vida, sino dentro de ella. Lo sabe y se sabe superior, entiende como yo no entiendo, es todo... y se burla. Maldito.
     Ya no puedo decidir. Cada acción de mi existencia ahora tiene un peso que se que repercute fuertemente en mi porvenir. La Teoría del Caos. El Efecto Mariposa. En esos 2 conceptos radica mi pesadez. En el hecho de saber que la pequeña piedra que arroje hoy, puede ser la misma que me golpee mañana en la nuca… Maldita Existencia.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Antes de razonar, entiende

¿Es irónico no? Hace unas cuantas semanas me seguías día a día, me buscabas; buscabas mi atención, buscabas llegar a mí, estar presente en mi vida. Ahora yo busco lo mismo. Me cuesta trabajo aceptar que ahora a mi me toca perseguir, cuando siempre había sido tan cómodo.
     No quiero que pienses que esto se trata de comodidad, practicidad o simplemente de satisfacer egocentrismos, no, es que realmente siento algo distinto, sin embargo me es difícil comprender que debo de hacer, conmigo, contigo. No estás lista, y mucho menos yo lo estoy, no me quiero embarcar en un navío que no pueda controlar. No te quiero lastimar.
     Al final de mis días pude darme cuenta entonces de que siempre me arrepentiría de jamás haber hecho algo para cambiar las cosas. Accionar. Los hombres inteligentes deliberan, los necios deciden. Siempre te critiqué tu necedad. Como me hubiera gustado ser necio por al menos un día.

martes, 15 de diciembre de 2009

Sólo 24

Te invité a pasar 24 horas. Solamente 24. Retomar nuestro pasado, aplicarlo a un presente, con la incertidumbre del futuro, y es que, serían sólo 24 horas; 24 horas en donde solamente importaríamos tú y yo, en donde juntos; los dos, ambos, de forma mutua, elegiríamos el destino que como par ambivalente hubiésemos de tener. 24 horas serían la fórmula. 24 horas restablecerían un nuevo fondo. Aplicarlo a la figura.
     Esperé tu respuesta por días, semanas y meses. Día tras día, a las 6 de la mañana me dirigía al buzón a esperar tu carta, con mis maletas en la mano, con las llaves del auto y con tu teléfono en marcado rápido. Tenía tu teléfono, sí, sin embargo era más poético así, de la forma tradicional, antigua. Siempre nos habíamos comunicado de esta manera, cuando era importante.
     ¿En qué momento me dejaste de escribir? ¿Hace cuantos años que escribo solo? Un buen día me levanté temprano, como siempre, y lo único que encontré entonces fue tu acta de defunción, arrojada por mi ventana, junto con un cuchillo y una nota que leía: "Porque yo también la amaba, como tú y otros más, pero la ingrata jamás escuchaba; solo se reía de los demás."

domingo, 29 de noviembre de 2009

Polaridades Humanas 2

Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.



No lo entiendo… Yo he dado todo por tí, y aunque sé que no es por mí, me cuesta mucho trabajo creerlo. ¿Qué es lo que sucede que no me puedes explicar? ¿Qué es lo que pasa que no soy digno de comprender? ¿No te he dado la suficiente confianza? Me frustra saber que no puedas desahogarte en mí, ni de mí. Estoy resignado. Estos últimos días, ¡qué va!, semanas, han sido muy desgastantes; se ha convertido en una acción tan desgastante el amarte tanto y no sentir nada al respecto, el no saber si no me correspondes porque realmente no puedes o si simplemente por fin pasó… se fue la chispa… Es normal claro, sucede, y lo entiendo… pero… ¿Por qué? ¿Por qué contigo? ¿Por qué con nosotros? Odio hacer preguntas retóricas. Odio hablar en monólogo conmigo… pero al no estar contigo… ¿Es acaso el fin?


Polaridades Humanas 1

Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.



Te odio. Quiero matarte. No soporto que me hagas esto día tras día, es injusto. Pides comprensión de mi persona pero te burlas en mi cara. No voy a aguantarlo ni un segundo más. Por tu propio bien, no regreses hoy a casa…
     ¿Cómo pudiste creer que era tan estúpido? Nunca he tenido ningún reparo en eliminar a todos los que me hacen sufrir y tú, por supuesto, por más que seas para mí, no serás la maldita excepción. ¿A dónde vas? ¡Dime! ¿Por qué no puedo ser parte de tu vida? ¿Por qué te excusas en tí para alejarme cada vez más a mí? Yo sé lo que sientes, y sé que probablemente imaginas lo que yo pienso, pero no soy idiota. En el momento decisivo, te juro por lo que más quieras que la daga maldita de mi rechazo no dudará en atravesar cruelmente tu cuello… hasta matarte.