viernes, 26 de noviembre de 2010

Incendio 1601

Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.

 
A ningún lado voy cuando me ahogo dentro de mí mismo... amargamente entre las lágrimas que si no están afuera es porque me inundan desde adentro... Eres el incendio que me quemó y me destruyó... El que terminó de construir mi yo interno... no sé si amarte u odiarte por eso... No sería la primera vez...
     No te miento... lo que sentí, lo sentí y es tan real ahora lo que siento, a veces quisiera estar muerto... pero no tengo tanta suerte... o mejor dicho... no tienes tanta suerte... todavía hay cosas que tengo que resolver...
     Me destrozas, me atropellas, me desarmas, me derrumbas, en el luto eterno que existe en mi puta mente... la maldita sombra del imaginario que me da miedo observar, que me aterra de siquiera pensar, pero que siempre siento... siempre... Ahí estás aunque no estés presente, ahí estas aunque no pueda verte, ahí estás sin estarlo y sin quererte ya ni un gramo... Eres mi fantasma, el espíritu que me atormenta en la profundidad... El demonio que nunca dejé salir, los gritos de dolor que jamás pude externar...
     Te odio... y no es precisamente bonito, ni para ti ni para mí, pero esto ya no tiene solución, tiraste tu Yo a la basura y de paso tiraste el mío, estructuralista malsana, memoria aberrante de la incontrolable pasión...
     ¡Te desangras y me da risa! Mira como me burlo mientras veo tus ojos empapados en lágrimas, tu precioso rímel desgarrándose en tu rostro y tus manos cubiertas en tu propio liquido sanguíneo. Me das asco... tanto asco como me doy yo mismo al llorar... y al no hacerlo... tanto asco como el que me provoca sentirme así, como el que me provoca no sentir... Memoria malsana, mis recuerdos entintados, envenados, que me arrullan en la brisa fría del otoño, que me otorgan el color mientras me río cínicamente, una y otra vez... día tras día tras la celda metafórica de mi mente, tras la catarsis que ha llegado tres veces pero que simplemente no llega... Eres la flecha al corazón... hace menos daño hacia dentro que hacia afuera...
    La verdad es que... aunque me duela... ya no me lastima...
    Gracias Doctor... estoy curado... 

 

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