Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.
Y ahora lo veo... eres como veneno...
De forma innegable e inexorable, me tuviste y destruiste con tu electricidad: río de pasiones inexplicables y erotismo a media luz... No eres mortal pero si fatal... Entre odios y proyecciones me hiciste respirar hasta el último aliento; me quitaste los gramos de más... los gramos de vívido sentir y me dejaste vacío... un vacío tan lleno pero que no por eso deja de serlo...
¿Te arrepientes? No lo sé. ¿Qué pasó entonces? Dualidad por intenciones... intensidades... Me ahogo en ellas y no haces más que hundirme profundamente en el abismo, haciendo por mí, para mí: mía... Fuiste mía pero jamás lo serías... No dejas de ser utópica y por tanto el hacer no deja de ser atroz... Atacaste con alevosía y ventaja mientras indefensa sucumbías y perdías el aliento...
Me arrebataste la mente y te apoderaste de mis recuerdos... Fotografía malsana, artífice de memoria... Dicen que fotografiamos lo que no queremos olvidar... Yo fotografío lo que no soporto tener dentro de mí; lo que me quema... Eres un incendio... Un incendio...
Quemas el bosque de la consciencia y te consumes a ti misma mientras me consumes a mí... pero quién podría quejarse... quién podría detenerte... en ese río de pasiones innegable... inexorable... teniéndote y destruyéndote en erotismo a media luz...
¿No soportas el destino? El daño está hecho...
Eres el retrato en blanco y negro... las sombras en la pared... esa expresión de placer... Ese recuerdo de hace un mes... Ese estigma... otra vez... citándome... en pasión inconsensuada... consensuada...
Te deseo y no es mentira... depredador y presa... pero en lo más profundo... ahí... el sentimiento... que no cambia... sólo aumenta... peligroso en excesos... así... tan fácil...
Todavía recuerdo el aroma del crimen… como si hubiera sido ayer… como si fuera siempre…

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