Amo el sentir de la suave brisa mientras me deslizo a toda velocidad por la montaña rusa, el caótico vaivén de las palabras me embriaga mientras escucho el sube y baja de nuestras emociones; esa ligera sensación de malestar placentero. Soy una maldita masoquista, y es que... me encanta sufrir, no hay cosa que más placer me otorgue en la existencia. El encontrarme tan indefensa, tan pobre de mí, tan fácil, tan víctima de mi feroz predador... me encanta, me excita sobremanera.
A veces, cuando estoy sola y no estás conmigo, me acuerdo; me acuerdo de la vez que me tomaste contra mi voluntad en el pequeño pasillo húmedo y oscuro junto a la casa de mis padres, yo llevaba un lindo vestido pues íbamos a una de esas fiestas elegantes, pero a ti no te importó, el sólo saberme utilizada para saciar tus bajos instintos aún me provoca orgasmos mentales... y no solo eso.
