Nota disonante; orquesta discordante; soundtrack alterno y ruidos internos que me atosigan en cómoda incomodidad... ese dolor disfrutable del sonido... la sensación en el estómago de una segunda menor, una sexta y un tritono... como las melodías de mi mente. El Re menor de mi consciencia, la séptima disminuida de tu presencia... aunque no sepas nada de música.
Es como ver una película buena, como vivir un poema, sentir una obra de teatro o interpretar un cuadro... Así de fuerte, así de subjetivo. Me afectas como el Arte; como el Arte me afecta a mí... aunque no estés jugando... aunque no quisieras… aunque no quisiera…
A veces juego a estar en silencio... a veces gano... a veces pierdo. En silencio me aterra el Yo... en silencio puedo sentir el Tú... en silencio no existe más Él... El silencio es el arma que tiene la existencia para los que aprendimos a filtrar el ruido... El silencio es aquel que retumba en mi cabeza anunciándome que todo terminó... o apenas comienza...
Hay que aprender a jugar con fuego...
Somos juguetes del destino...
Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.
Me tiemblan las piernas mientras te veo recargada sobre mi pecho... con tus labios todavía llenos de mi calor y con tu vientre hirviendo sobre los vestigios de la pasión que derrochaste... que derrochamos. Desnudos ante la oscuridad del cuarto.
Me tiemblan las piernas con el recuerdo de tu hacer... de tu hacer siendo mientras eras y hacías... Me tiemblan las piernas…
Me tiemblan las piernas...
Me tiemblan las piernas...
Solamente veo la vela escondida, la oscuridad refugiándose de la llama que atosiga, que pervierte el espacio y que me otorga la capacidad de ver, de verte, de imaginarme y aterrarme... Algunas personas viven con temor irracional a la oscuridad... al misterio, a lo que se oculta entre las penumbras subyugadas de la noche, de la luna amarga... Yo le tengo miedo a ver... me tengo miedo a mí... le tengo miedo a lo que asoma de las penumbras, a lo que la luz desenmascara... Me da más miedo ver que no ver…
Ya no me tiemblan las piernas... ahora sólo me palpita el corazón... rápidamente, como nunca en mi vida me había palpitado, como si sintiera nerviosismo… miedo… terror… peligro... placer... excitación... una irracional onda de fervor hirviente a través de mi columna que me impulsa a sanar mi sed de sangre carmesí entre mis garras... entre mis garras metafóricas que se transforman en mis colmillos figurados...
Desgarro.
Destruyo.
Desentierro.
Disfruto.
Rabia que inunda irónica mi consciente... mi subconsciente... mi inconsciente...
Me encanta...
Me encanta hacerte mía... Me encanta deshacer el Tú... me encanta adentrarme en el Ella... Me encanta perderte en el Yo...
Me tiemblan las piernas mientras te veo recargada sobre mi pecho... muerta... inmunda y en descomposición... sobre mi cuerpo... sobre mi sexo... inerte... inservible... fría... fría como la sangre que corría por tus venas mientras enterrabas la daga por última vez entre los músculos de mi abdomen... fría mientras te veía por última vez en el regocijo de tu hacer... de tu ser... fría mientras dormías...
Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.
Nunca más entre complejidades me volveré vulnerable; quema... quema como el calor que te irradia por dentro y que me derrite por fuera; quema... quema como tu rostro frente al mío, retándome a ser... a hacer...
Sin aludir a necesidades... extraño en cada entraña lo que nunca has representado pero me gustaría que representases, que fueses y entendieses; tú y la existencia, mi existencia; yo... tú y yo. Extraño tu ideal... la idea del ser y del hacer, de mi hacer y mi respuesta; consecuencia. No me quejo... tu existencia es aquella que me quema mientras me libera; tus espinas que me perforan el alma; espinas que no son tuyas... pero que yo ya he hecho mías...
Eres como esa pequeña luz que ilumina mi penumbra... la que me alivia... o me descubre ante los demonios de mi inconsciente.
Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.
Entre los candiles nocturnos la soledad me acompaña furtiva. Entre un matiz de luces multidireccionales, ni la sombra se asoma ante la verdad y el miedo. Miedo como estado básico adquirido; miedo como estado básico requerido, dirigido. No hay dolor, dice la canción: La urbe se despuebla y el humo alegórico, metafórico, me ahoga cual real fuese, existiese, quisiese. Ya se encendió la mecha y la cuenta regresiva no hace más que atosigar la consciencia, contaminar el alma. Despertaré... es sólo un sueño. Mentira. Costumbre.
Terror ferviente, conclusión inminente: Hay que aprender a leer el guión, hay que aprender a darse cuenta cuando las hojas ya terminaron de correr entre las manos y hay que aprender a notar cuando se está improvisando sobre escaleta auto determinada. Hay que aprender a seguir los designios del Director, hay que aprender a otorgar orden y equilibrio, hay que aprender a dejar de inventar por el afán de no terminar; hay que acatarse a las reglas. Hay que comprender que hay diferencia... Es Cine, no Teatro.
No hay dolor.
Así hablaba Zaratustra.
Cómo no.
Me desplomo inerte; mi ironía se ríe de mí y lo más triste es que a mí sólo me puede dar risa. Soy un cínico conmigo: Reformador contigo. No hay con que seguir alimentando el hambre. No existe como mantener encendido el calor: Congelarse en infierno de perpetuidad... derretirse en Luna evidenciadora. Mi rostro no refleja más la serenidad que dice tener. Mi rostro no tiene (nunca más) el semblante con el que te vio nacer, con el que decía verse al espejo cuando no veía nada. Imagen vacía en reflejo atormentante, universo agobiante, atosigante.
Entre los candiles nocturnos la soledad me acompaña furtiva. Entre un matiz de luces multidireccionales ni la sombra se asoma ante la verdad y el miedo. Entre un matiz de luces multidireccionales, aunque me cueste la cordura; el conocimiento y la inteligencia... no vas a ganarme, destino, no esta vez... no vas a ganarme aunque retarte represente sólo parte de tu mismo juego... aunque retarte represente un acto más del que a mi libre albedrío le gustaría pensar que manipula y domina. Te odio.
Es recomendable escuchar la canción mientras se lee la miniatura.
La libertad en catarsis viene solamente tras la pura expresión de dolor. La única manera de absolución es el fuego humeante desde el interior de las entrañas. Poco queda por hacer cuando solamente expone el negro de una dualidad en escala de grises. Realidad a matices vivos de color no logra ser más que la representación libre de lo auténtico. Las cosas crecen y despiertan ante un eterno resplandecer que se cuela fugaz entre los esbirros nubosos de un cieloy eternidad consciente. La única esperanza para aquellos que tienen y carecen es abrir los ojos más allá de los párpados, más allá de la retina. Infinito sonoro visual sinestésico, realidad bajo una mediación ilimitada, percepción bien lograda: Escucha los colores, vive los sonidos y siente las palabras mientras atraviesan la poca luz que resta en los escasos y obtusos túneles del corazón, de las emociones. Siente. Vive. No desperdicies y por el contrario, utiliza y aprovecha. Las huellas del uso son las que nos permiten saber lo que ha significado nuestra vida hasta a la fecha, en este tiempo, el tiempo perpetuo que ha sido siempre, pero que no será nunca. Es el fin, sí, fugaz pero infinito, eterno, pero ahora, en el momento decisivo. Catarsis.
“La amistad crece en tres soles y una luna... y permanece a través de los mundos. No tengas miedo... ¡Somos libres! Nadie lo cree... ¡pero es real!”
Conturbatio...Desiderium
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Iba a comenzar esta entrada diciendo que estoy seguro de que ya nadie lee
esta cosa, sin embargo hay quienes lo hacen, saludos.
La Voluntad es una de ...
Planteamiento del problema
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Uno a veces cree tener un problema y escribe cosas pendejas como la entrada
de abajo. Entonces me encuentro con problemas reales y agradezco por tener
tan ...
Twitter Volúmenes
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Los textos aquí mostrados son una recopilación de Twits de mi cuenta
personal de Twitter.
Eclipse lunar, Diciembre 21 2010
El mejor regalo que un hombre...