Inerte; cálida y fría, deshonra divina, audacia electiva. Selección natural del más apto para controlar a las máquinas, futuro decadente... Tu elegía. Has de elegir manifestar; manifiesto, tu avasallante agonía; suplico, tu incapacidad tardía; pretendo, tu natividad maldita. La gente como tú debió ser despojada de existencia al momento de perpetrar en la realidad exuberante. Ahógate.
La puerta a la nada será tu final, sin regreso... Cuando te diste cuenta de tus capacidades pudiste elegir... elementalmente, claro, elegiste por mí, para mí, mía... Al elegirte mía me diste la capacidad, el poder inconmensurable; la habilidad calculada de arrancarte el alma del pecho con cada orgasmo que corría por tu cuerpo... Vulnerable éxtasis intrigante, función infinita del límite correcto del deseo, la única llave tibia ante tu imposible deshielo... Te amé, te herí, te destruí... No voy a mentir... Fue por placer puro y vil... lo sentí, lo viví... Lo conocí cuando por primera vez te vi. Cada mañana me pregunto, si donde estás será un lugar mejor, más agradable que esta inmundicia; infortunio el mío saber que Dios si existe y que tu nube será mi condena mientras tu surjas y habites la tierra... Desde la libertad opresora; la pared, se despide, tu ángel caído.

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