miércoles, 26 de mayo de 2010

Punto de fuga

Te desangraría... eso me gustaría hacer, desangrarte.
     Luna menguante propositiva, incitante, excitante. Comenzaría por colocarme elegantemente a la altura de tus ojos, tomar tu aliento con la mirada. Te privaría de todo contexto, me robaría cada uno de tus sentidos y te dejaría a merced en expectativa. Tocarte no es necesario. Conozco todo lo que necesito... necesitas todo lo que conozco, a mí, a ti, a los dos.
    Aspirar tu respiración agobiada en erotismo, mareo constante de pasiones, filtro vital: Emociones. Rozar tu rostro es suficiente... Tu rostro suficiente en insuficiencia, carencia. Tu talento se vuelve penitencia cuando el sufrimiento se vuelve placer y la propia resistencia se vuelve dócil solvencia, complacencia.
     Con los ojos te desnudo simbólica, con tu mente te desatas erótica. No hay vuelta atrás, has comenzado a desangrarte... Sangre rojo carmesí. Mente, orgullo... ¿así? Olvido en ética y moral, entrega en pasión inconsensuada... consensuada. No puedo decir más de ti. En mi labor, alerta, te desenvuelves, eres mujer: maldita. El río comienza... termina en punto de fuga. El ocaso siembra matiz temporal en presencia, ausencia completa: coherencia.
     En vida te desangraría... eso me gustaría hacer, desangrarte, retomarte y cautivarte, capturarte. Perdiste en voluntad propia, ganaste por pura condición etérea y te volviste parte de mí al volverme parte de ti. Si hay algo que decir, en ausencia entonces de locura, es respecto al orgasmo intenso que tu vida representa: Violencia atroz en niveles graduales, momento divergente de muerte física y vida eterna... confusión e incertidumbre, pero al mismo tiempo, la misma y única seguridad, de que en tus ojos, reflejado se encuentra el único, dominado, cautivado, capturado.
     Has muerto, te has desangrado, cuchillo no es amante infiltrado, estimulación auto erótica efectiva, fantasía mortal definitiva; muerte en presencia solitaria... vida entonces en dualidad necesaria... En pasión inconsensuada, consensuada.

martes, 27 de abril de 2010

Incandescente

Intuición relativa: Fuego en el alma. La soledad finita del desdén temporal desquebrajante me destrozó todos los fragmentos de alma que permanecían al resguardo de la luz, de la realidad. El amanecer de realidades perpetuas desintegró mi voluntad agraciada y me mostró que soy más débil que el destino.
     A través de la existencia...
     Dentro de la existencia...
Lente discorde, incompatibilidad subjetiva. Me demuestras con tu prerrogativa el frio encandecer que incita a nuestros cuerpos. Beso marchito contemplativo; no niego ni afirmo; ocasión premeditada y contraída, última ocasión ocurrida, primera acción decidida. En la negación y la promesa de tus ojos hacia los míos, viceversa, respeto mutuo asesino, frio hilo invasivo, corrosivo. La columna vertebral es destrozada por el eléctrico vacío, por el árido destino.
     Tomé tu alma en el acto, me despoje de la mía… sin tacto: cuerpos vacíos cotidianos. En la ausencia existió plenitud y sin premeditación erótica efectiva, la lejanía nos juntó como nunca... cerca… pero tan lejos como al principio.

sábado, 24 de abril de 2010

Desequilibrio/Perspectiva

Me he quejado anteriormente... Vida como amante eternamente excluyente: Ficción tardía, realidad apresurada, surrealismo imposible, dadaísmo perfecto. En el yugo de tu voz, la mía, al calor de las lámparas... absolución inmediata fallida, cuestión surreal dirigida. Estructuralmente correcta, pero... quién eres? Te veo a ti y me veo proyectado 3 veces… distintas; dualidad en codependencia, equilibro en desgaste. Hay que buscar esa mirada... espejo alerta que refleja: mirada dura, dulce o subjetiva.
     Te odio. Sé que lo entiendes, tanto como entiendes lo irónico que es decirlo sintiendo lo que se siente, lo que siento, lo que sentimos. Eres perfección en desequilibrio, dualidad en alto contraste. Transgrede el negativo de mi discrepancia cautiva, recuérdame una vez, por el lujo sadista que portas, que morir... no significa absolución, no ahora, no contigo... no de ti… pero aún así, gracias por atenuarlo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Vacío

Hiéreme, lastímame, toma mi alma y desgárrala con las malditas dagas de tu desprecio. Arrebátame consciencia, quítame el orgullo y destrózame alerta; considera omnipresente tu elocuencia y adórame hasta que muera... Enséñame a sufrir y a amarlo como tú, como a ti... Eso quiero, sí, aunque te de miedo saberlo...
     No me dejes inerte... no caigas en la egolatría de tu egoísmo culpable, no le quites el blanco y el negro a mi escala de grises; extremiza, ahonda, hiéreme, lastímame, otórgame el privilegio de la desgracia y matiza el asco que conmueve mis puntos erógenos.
     Acuchilla mi espina desde el fondo, enrosca la daga como buscando mi alma, succiona el deseo como abrirme los ojos; permite que exponga la luz, sombra negra que me envuelve y ahoga mi permuta. Me encantas. Me encanta tu sagaz furia rebelde, me encanta tu inherente cobardía fugaz... Atrévete de una vez... córtame la cabeza... atrévete de una vez y despójame de toda mi única certeza; quítame el delirio y al final déjame vacío, como siempre... como nunca.

lunes, 8 de marzo de 2010

Ángel caído

Inerte; cálida y fría, deshonra divina, audacia electiva. Selección natural del más apto para controlar a las máquinas, futuro decadente... Tu elegía. Has de elegir manifestar; manifiesto, tu avasallante agonía; suplico, tu incapacidad tardía; pretendo, tu natividad maldita. La gente como tú debió ser despojada de existencia al momento de perpetrar en la realidad exuberante. Ahógate.
     La puerta a la nada será tu final, sin regreso... Cuando te diste cuenta de tus capacidades pudiste elegir... elementalmente, claro, elegiste por mí, para mí, mía... Al elegirte mía me diste la capacidad, el poder inconmensurable; la habilidad calculada de arrancarte el alma del pecho con cada orgasmo que corría por tu cuerpo... Vulnerable éxtasis intrigante, función infinita del límite correcto del deseo, la única llave tibia ante tu imposible deshielo... Te amé, te herí, te destruí... No voy a mentir... Fue por placer puro y vil... lo sentí, lo viví... Lo conocí cuando por primera vez te vi. Cada mañana me pregunto, si donde estás será un lugar mejor, más agradable que esta inmundicia; infortunio el mío saber que Dios si existe y que tu nube será mi condena mientras tu surjas y habites la tierra... Desde la libertad opresora; la pared, se despide, tu ángel caído.

lunes, 1 de marzo de 2010

La Tumba

Mi tumba original, la tumba fundamental, atorméntame con tu pasado primordial; alimenta la vena de mi fragilidad. No me toques y destrúyeme, hazme tuyo en el infierno de mi voz, ahógame entre los sollozos del agonizante y solitario; tiempo alerta que no espera, no avanza, ni regresa.
     Haz de saber que para poder, primero tienes que entender. Regresa. Actúa en la reversa divergente de una perpetuidad incesante, inquietante. Obsérvame en mi decadencia, atácame con tu indiferencia, destrózame con tu elegancia, utiliza tus santas artimañas y recibe el velo de mi mediocridad. Has caído en la trampa. Si alguien ha de ser exorcizado de su errante enajenación es aquel sucio verdugo de la distancia, que contrapone sin cercanía, obliga a la confrontación que próxima posible no será; distancia infinita, tus manos frías.
     Otórgame la oportunidad, ahora que ausente de bien te encuentras, de lucrar con tu sadismo, de maravillarme con la ironía de la tumba original, mi tumba fundamental. He ganado, en un mundo de ciegos, sangrando detrás de los ojos.

Inconexa, perfecta

Te lo repito una vez más, si pretendes eliminarte, elimínate ya. Es un desperdicio tu vida de inconexa existencia... Abre los ojos... ¡despierta! Abre los ojos sin que la luz pase por tu retina. Fotografía el instante. Date cuenta, observa y analiza, plasma sin ver, matiza los colores, degrada la emoción, haz una yuxtaposición, entiende, comprende, aprende.
     Para ir y conocer, destilar tu química voraz, has de tener tu febril condescendencia. Actúa, actriz, actúa sin conocer tu papel, aunque te sientas idiota. Actúa sin saber si rompes la cuarta pared del equilibrio entre tú y yo. Rómpela. Rómpela y mira, mira lo que hay detrás, date cuenta de cómo has actuado, entre muros. Libérate. Deja que la luz refracte tu gloria en si misma, la libertad, tu levedad, nimiedad. Has de estar preparada si te has propuesto al fin saltar de la Montaña Sagrada, el camino es arduo y no vale la pena, ¿pero acaso no lo harías? ¿Crees que no lo haría contigo? ¿Por ti? Irrelevante es tu violento aparecer, tu desbordante insignificancia cuando la metáfora del tiempo que maneja te lleva de la mano hacía el interminable vals de la memoria. Piensa, pero no escuches, no a ti, no sola, no herida, no... Para terminar una vez más, proceder, exceder, converger... yuxtaponte de una vez así, la última ocasión decidida; habrá de ser la primera y la definitiva. Haz la ocasión al ocaso, escucha el silencio y detente... Hoy es tarde para mí, para los dos, pero mañana, puede que aún sea temprano.