Estaba exponencialmente equivocado you know; no había muerto del todo aquella mañana de Septiembre, por lo que decidí salir de mi casquete (forzando falso cognado) y me hice camino a lo largo de los asquerosos 6 pies de tierra y gusanos que gentilmente, hiciesen favor -comolosamo- de colocar sobre mí.
Pero regresando, claro, al tema que estaba tratando justo antes de interrumpir mi discurso, sabiéndose que suelo hacerlo, aclaro, pues como es la gente de oscura hoy día y no le gusta escuchar hablar sobre sí misma, que esto se trata más bien de una cuestión de principios. Ética. El infamesillo duendesín que tanto molestábame no tuvo de otra al saber que toda la sangre de su cuerpo fluía ya fuera de él, y se lo dije; - Ya te moriste, ¿ya ves? - Si's cierto. Y se murió, porque como es claro, la muerte viene y va, viene y va, y de tanto bamboleo y vaivén, a veces se le olvida avisar.
Yo creo en lo personal que para ser todo un beisbolista hay que tener buen diente, y si nos jactamos de hacer retihartos jonrones pues lo más coherente es comerse una o dos personas de vez en cuando, ¿no lo cree usted así señor González? ¿¡O es acaso que nuevamente se quedó dormido en mi ficticia sesión terapéutica!? ¡Ya ni uno mismo puede hacerse un buen psiquiatra!

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