domingo, 10 de enero de 2010

Deuda

El hambre me invade inevitablemente y entonces me doy cuenta, tengo ganas de ti. Me hace falta devorarte parte a parte, poco a poco, con dulzura y delicadeza; como a una zorra masoquista. Hace ya casi 3 meses de la última vez que te vi desnuda y hace tan sólo 3 horas te saboreaba en mi imaginación, como suelo hacer; siempre te lo dije, tú eres mi mismísima fantasía sexual, tú siendo tú y con tu capacidad de ser todo lo que quieras, todo lo que quiera.
     Te iré a buscar a tu casa, tocaré, entraré y charlaremos un rato, lo suficiente para que sientas mi presencia, para que te familiarices con mi contacto, para que empieces a buscarlo inconscientemente. Te haré sentir a punto con mis caricias y me daré la vuelta y me iré, esperando a que me alcances por detrás para rogarme que por favor te haga el amor, y es que me debes una última vez, aunque bien sabes tú que te gustaría deberme más de las que te imaginas pagando, día a día, extrañándome, aunque no lo aceptes.

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